
La encina de corcho caracteriza buena parte del paisaje de Cerdeña, los mayores alcornocales se encuentran en Gallura, Goceano, en la zona del Mandrolisai y en el Sulcis Iglesiente, el corcho es un elemento importante de la economia sarda y caracteriza los rasgos distintivos de las elaboraciones artesanales sardas. Sus primeras aplicaciones podrían remontar a acerca hace 3000 años.
Cerdeña produce acerca de el 80% de la producción nacional de corcho y tiene las mayores extensiones de terrenos destinados a la encina de corcho, acerca de 90.000 hectáreas de territorio.
La encina de corcho es un árbol que puede ser imponente, también alcanzando los 20 metros de altura, o de dimensiones modestas con el fuste y las ramas revestidas por una capa de tejido que hace de pátina protectora a la planta, protegiéndola y defendiéndola de las intemperies y de eventuales incendios. La planta tiene raíces que hunden en el terreno por muchos metros, eso permite conformarse con dificultad cuál la falta de agua. Puede vivir hasta trescientos años y prefiere los climas templados y lluviosos y una altitud inferior a los 1000 metros.
Esta corteza que envuelve la planta, el corcho, es extraída por la encina y sus características de elasticidad, fuerza, ligereza e impermeabilidad permiten que sea utilizable en muchos campos de aplicación, del vestuario a los calzados, de la construcción a la artesanía a la industria enologica.
La corteza es extraída cada 10 años y nunca primera que
lel arbol tenga meno de 18 años de vida.
El corcho se puede subdividir en 3 tipologías:
El corcho es muy utilizado en el sector edil por sus capacidades aislantes, sea térmicas sea acústicas determinadas por el hecho que sus células contienen a su interior burbujas de aire que permiten qué se crean excelentes condiciones aislantes; la industria enologica se vale tapones en corcho que permiten una óptima conservación del vino, se producen mil millones de tapones en corcho cada año; en el sector de los calzados es utilizado para producir plantillas y tejidos.
