
El aislamiento por techo invertido es particularmente eficaz porque permite reducir cuesta arriba las necesidades de energia y aumenta sensiblemente la comodidad térmica e higrométrica del edificio.
No es por casualidad que ese sistema se emplea para resolver los problemas causados por el malo aislamiento térmico de los edificios existentes y frecuentemente se emplea también como solución completa para el envoltura de las nuevas construcciones.
Sin embargo el problema del aislamiento térmico es todavia considerado con referencia casi exclusivamente a la protección de frío y al consiguiente haorro en los gastos por la calefacción invernal. Muy menos nos preocupamos del problema inverso, es decir de garantizar un buen funcionamiento del edificio también en la estación veraniega, cuando los gastos por el refrescamiento de los hambientes son iguales o superiores si comparadas con aquellos de la calefacción. Se descuida además que a los envases de la construcción son requeridas también otras funciones, como por ejemplo una buena protección acústica, un correcto comfort termo-higrométrico en todas las estaciones del año y una larga durabilidad.
La infravaloración de estos aspectos entrega en algunos casos a preferir soluciones basadas sobre materiales más baratos, pero con evidentes límites en las prestaciones que se traducen en beneficios de escasa entidad.
A este propósito hay que recordar que en términos de costes, la incidencia de un material aislador de alta calidad es limitada con respecto de la intervención en su complejidad porque los gastos fijos referidos a la mano de obra, a los andamiajes y a los retoques, quedan inalterados. En cambio lo que varia mucho es el resultado final en términos de bienestar termo- higrométrico y durabilidad. De la comparación entre un producto de síntesis como el poliestireno, en fibra mineral, (roca o vidrio) y el corcho rubio natural hervido y ventilado de Coverd por la realización de un sistema aislante a techo invertido, emerge que del mero punto de vista de las prestaciones térmicas las diferencias son mínimas.
Según los datos declarados por los productores la media de la conductibilidad térmica λ de los paneles de poliestireno es en efecto de acerca 0,035 W/m°K, en fibra mineral es de acerca de 0,040 W/m°K, mientras aquel de los paneles de corcho es 0,042 W/m°K.
Eso se traduce, a igualdad de aislamiento térmico de la pared,
en la necesidad de incrementar ligeramente el espesor del techo
invertido realizado con los paneles de corcho.
Si esta puede ser una pequeña ventaja inicial del poliestireno y
las lanas minerales, el discurso cambia completamente si se analizan una
serie de otros aspectos. Lo primero concierne la transmitancia térmica
U. Cuando se fija en el aislamiento térmico de una estructura (pared)
se va inevitablemente a valorar este parámetro que pero representa
exclusivamente el flujo de calor en condiciones de régimen estacionario,
una situación que a nuestras latitudes nunca ocurre, siendo evidente
el delta térmico entre el período diurno y aquel nocturno.
Lo que sucede en condiciones reales es al contrario que la temperatura
del entorno externo varía durante el día, de manera más
marcada en la estación veraniega con respecto de aquella invernal.
Siempre en condiciones reales existe una otra acción que puede ser
más o menos significativa, pero nunca completamente irrelevante
debida a la radiación. Cuánto dicho hasta ahora introduce
el concepto de inercia térmica, que no explicaremos en esta sede,
y los dos argumentos a ella correlacionada: “apagamiento” y “desfase
térmico”.
En ambos casos, más el calor es alto y mayor es el aislamiento y por consiguiente la comodidad del ambiente interno. Es evidente por ejemplo que si la maxima punta térmica externa (15 horas) se hará percibir a lo interior cuando la temperatura ambiental haya bajado a valores más moderados, (23 horas) ella será soportada más cómodamente y bastará con abrir las ventanas para estar bien. El mismo discurso vale por las puntas mínimas de las noches invernales. Los paneles de cochorno tienen desfase y apagamiento temporal claramente más alto con respecto de los paneles de poliestireno y aquellos en fibra mineral, (ver el tablero) el que devuelve su prestación aislante superior independientemente del calor de transmitancia térmica U.
Cuando se proyecta o se valora la elección de un “sistema aislante” es importante confiar la significativa tarea de protección térmico-higrométrica de las estructuras ediles de fachada, al material aislador de utilizar, acontecimientos prestaciones elevadas de apagamiento y desfase térmico y no le sumes al paramento en ladrillo o de cemento que componen la estructura edil de fachada.
Un aspecto imposible de descuidar es la capacidad de transpirar del techo invertido, cuyo depende la comodidad interior. Bajo este aspecto los productos de síntesis como el poliestireno se comportan como una barrera al vapor (0,94E-12 kg/s m Pa) y este se traduce casi en una transpiración inexistente y en el consiguiente riesgo de formación de condensación intersticial entre panel y albañilería. Mientras los paneles de fibra mineral por sus características físicas (150E-12 kg/s m Pa) necesitan de una barrera al vapor sobre la fachada caliente del aislador; en el caso en que este no fuera presiente la fachada está sometida a la formación de agua de condensación intersticial en el lado frío en proximidad del revoque de afinado que normalmente tiene una permeabilidad inferior al aislador (desde 6E a 18E-12 kg/s m =a) obstaculizando así la liquidación del vapor ácueo. El techo invertido realizado con los cork paneles ofrece una capacidad de transpiración decididamente superior (17,5E-12 kg/s m Pa) poniendo al amparo de posibles fenómenos de agua de condensación y creando un clima interior más saludable. Del punto de vista de la durabilidad a lo largo del tiempo, es conocido que los productos de síntesis tienden a deteriorarse bajo la acción de las oscilaciones de temperatura; eso causa el envejecimiento del material y la reducción de las características mecánicas y de aislamiento de los paneles como descritas en la norma UNI 10351. Los paneles de corcho son térmicamente estables y mantienen en cambio inalteradas las mismas características químico-físicasen en un intervalo de temperatura comprendido entre -50 °C y + 250 °C y por éste tienen una duración casi ilimitada.
Por cuánto concierne la resistencia mecánica, un simple examen táctil y visual demuestra que el panel de síntesis y aquellos en fibra mineral se deforman plásticamente si son sometidos a compresión, (se deforma de modo estable el panel de síntesis) mientras el panel de corcho no padece variaciones gracias a su alta densidad. Esta diferencia es sustancial en caso de choques accidentales que pueden depender de acciones humanas, pero también de acontecimientos atmosféricos como el granizo. La metodología de colocación de los paneles de síntesis y en fibra mineral prevista por las mayores casas productoras, indica el empleo de cemento sobrepuesto en pequeñas cantidades sobre los cuatro rincones y el centro del panel, (anclaje a sillares) completado con tacos. Éste crea un aun cuando minimo intersticio entre el panel y la superficie favoreciendo la formación de agua de condensación. La solución adoptada por el fijado de los paneles de corcho prevee en cambio la aplicación sobre toda la superficie del panel del adhesivo traspirante a toma rápido de modo que no se creen intersticios y de manera que aumentara la superficie de fijado sin el auxilio de tacos.
